En que momento empieza la recuperación de la adicción?

El texto, Alcohólicos Anónimos, dice: “Nuestras historias expresan de una manera general lo que solía ser, lo que sucedió, y lo que somos ahora.” 

Este estilo de historia en tres partes ha estado siempre presente en los grupos de ayuda mutua de recuperación de la adicción: espiritual,  religioso, secular y en las autobiografías de recuperación por casi tres siglos. El elemento, evento o proceso que propulsa de la adicción a la recuperación es el menos y más vagamente descrito dentro de tales historias.  Sabemos mucho acerca de la adicción y estamos empezando a definir con mucho mayor detalle que antes, las vías y los estilos del proceso de recuperación de la adicción a largo plazo. 

De todas estas etapas, es el punto de inflexión de la adicción a la iniciación de la recuperación  el que sigue siendo el mayor misterio. Los ingredientes esenciales dentro de este período de incubación de la recuperación y su germinación, son fundamentales para cualquier persona preocupada personal o profesionalmente con la resolución de los problemas de alcohol y otras drogas, particularmente con los más graves, complejos y crónicos.

Existe un creciente interés en la forma de esta etapa de cambio. Con suerte, los días y años de espera de las personas para “tocar fondo” van a ser sustituidos por enfoques que permitan la identificación, participación y motivación de las personas con necesidad de recuperación de la adicción. 

Investigaciones recientes se han centrado en lo que ocurre en los años, meses y días que preceden a la iniciación de la recuperación de la adicción. Lo que ahora es evidente es que el proceso de recuperación de la mayoría de la gente comienza antes del día del último consumo de drogas. Sin embargo, se ha prestado poca atención a este período que se desarrolla durante el consumo  activo. La experiencia al trabajar on adictos por años nos ha llevado a la conclusión que el primer día de abstinencia no es el inicio de la recuperación.

Antes del primer día de abstención suceden  varios procesos simultáneos: 
Agotamiento físico y reducción del valor una vez estimado de la droga, la desilusión con el estilo de vida asociado al consumo (resultante de un análisis de pros / contras) , aumento de la angustia emocional y la auto-repugnancia, hambre espiritual de mayor significado y propósito en la vida, y quizás lo más trascendental en términos de llegar al punto de inflexión de la recuperación, la exposición a la recuperación de los pares, personas que son la prueba viviente de las posibilidades de una vida significativa en recuperación a largo plazo. Estos procesos anteriores al primer día de abstención, reflejan un duro choque entre el dolor y la esperanza.

No esperamos que la gente busque ayuda en las últimas etapas del cáncer, las enfermedades del corazón, la diabetes, el asma y otros trastornos crónicos. Los identificamos temprano y enganchamos a las personas con estos trastornos en un tratamiento asertivo y en procesos de seguimiento y apoyo para la recuperación sostenida. ¿No es hora que hagamos lo mismo para la adicción? 


Imagínese lo que significaría para estos individuos, sus familias y sus comunidades si pudiéramos, al menos, reducir la duración de sus carreras de adicción a la mitad. Lo que nos falta como sociedad no es la tecnología para lograr ese objetivo, es la compasión colectiva y el compromiso de hacerlo. 

Confundir la asistencia a las reuniones de 12 pasos con trabajar un programa.

Si usted asiste a un programa de recuperación de Doce Pasos, probablemente se le ha aconsejado que asista a noventa reuniones en noventa días (o al menos escuchó a alguien dar o recibir este consejo). 
Este consejo se ha ofrecido como un remedio para muchas de las dolencias que se encuentran en la recuperación:
  • Si tiene una recaída, vaya a noventa reuniones en noventa días.
  • Si está deprimido o ansioso, asista a noventa reuniones en noventa días.
  • Si usted está teniendo problemas sentimentales, definitivamente necesita noventa reuniones en noventa días.
  • Si tiene problemas en el trabajo, vaya a noventa reuniones en noventa días.
  • Si está pensando en tomar un trago o consumir, adivine qué: debería ir a noventa reuniones en noventa días.
Siempre he sentido que faltaba algo en este consejo. Por supuesto, veo el valor de asistir a las reuniones: juegan un papel importante en la recuperación. Las reuniones de AA y NA (Narcóticos Anónimos) me salvaron la vida. A menudo escuchamos algo en una reunión que nos ayuda a ganar perspectiva sobre los pasos y sobre cómo vivir un estilo de vida sobrio. Las reuniones también pueden ser un refugio donde el apoyo de otros alcohólicos y adictos es una parte invaluable de nuestra recuperación. Por lo tanto, no hay duda de que es fundamental hacer de la asistencia a las reuniones una prioridad. Pero todavía hay algo que falta en este consejo.
Este consejo no dice nada sobre lo que tenemos que hacer cuando estamos sentados en una reunión. Asistir a las reuniones sin alguna dirección es otra manera en que enfocamos la recuperación pasivamente, en lugar de tomar un papel activo en nuestra sobriedad. Asistir a muchas reuniones sin un plan es menos efectivo para quienes necesitamos el desarrollo de una nueva forma de vida. Claro, algunas cosas buenas sucederán, pero muchas más cosas buenas vendrán si tenemos un plan que tenga en cuenta nuestras necesidades y objetivos específicos.
Su definición personal de recuperación es el eje de su plan. Esa definición le ayudará a enfocar su energía y esfuerzo para crecer en sus ámbitos emocionales y espirituales. Así que tómese un momento y piense en lo que quiere que la recuperación signifique para usted y su vida. Esta definición, por supuesto, dependerá de dónde se encuentre en su viaje. Al principio, es posible que se preocupe principalmente por mantenerse sobrio, y con razón. Pero una vez que esté estabilizado, cuando no tenga que lidiar con las obsesiones o los deseos de consumo, puede comenzar a concentrarse en los problemas adicionales de vivir un estilo de vida sobrio.
Cuando asistimos pasivamente a las reuniones, no podemos encontrar importantes lecciones de recuperación, aun cuando parezca que estamos haciendo lo correcto. Ese es el gran riesgo de la solución "noventa reuniones en noventa días": sirve, pero seguramente nos estamos perdiendo de algunos de los beneficios de la recuperación. Peor aún, podemos estar engañándonos a nosotros mismos.
He visto en los grupos que los milagros le suceden a aquellos que están intensamente involucrados en su recuperación, en lugar de esperar pasivamente el cambio. Si no enfrentamos nuestros defectos básicos de una manera enfocada, consistente y sistemática, continuaremos sufriendo las consecuencias de nuestra negación e inacción.
No puede lograrse la sobriedad siendo pasivo. La recuperación requiere de acciones. Acciones integrales:  -mente, cuerpo y espíritu- deben estar incluidos.
Entonces, ¿por qué seguimos siendo pasivos? 
Creo que es porque hay muchos beneficios de ser pasivo.
  • La pasividad nos permite recoger pruebas de por qué nuestra vida nunca funcionará. Nos permite culpar a otra persona por nuestro fracaso en mantenernos sobrios.
  • La pasividad nos permite justificar la creencia de que, cuando fracasamos, AA o NA no funciona para nosotros. Si bien es cierto que AA o NA pueden no ser adecuados para todos, no lo sabremos a menos que participemos activamente en el proceso.
  • La pasividad nos permite concluir que los padrinos no pueden ayudarnos porque no entienden nuestra situación. Puede que no la entiendan, pero si nunca hemos hablado honestamente, ¿cómo puede un padrino estar en sintonía con lo que somos?
  • La pasividad puede tener una gran recompensa, ya que nos permite seguir haciendo lo que siempre hemos hecho mientras culpamos a los demás. Está libre de riesgos! No tenemos que arriesgarnos con el cambio. En cambio, podemos fingir que cambiamos sin cambiar realmente. 
  • Nuestra pasividad puede eventualmente crear una sensación de desesperanza, desesperación y pesimismo, poniendo a prueba las consecuencias naturales del fracaso. Pero como no vemos que nuestra pasividad nos impide cambiar, que nuestra decisión de ser pasivos es culpar, externalizamos y culpamos a otros o a las circunstancias de nuestra continua infelicidad.
Podemos sabotear nuestra recuperación de muchas maneras. Una de las formas más fuertes de auto sabotaje es la pasividad, caracterizada por el acto sin sentido de "trabajar un programa", como sentarse en reuniones sin decir lo que esperamos de la recuperación; sin definir cómo sería un "gran programa" que cumpla esas expectativas. Tomar conciencia de cómo la pasividad nos perjudica es la clave para estar y mantenerse sobrio.
El tipo de trabajo que se debe hacer en recuperación
Tenemos que pensar en la recuperación por etapas: La recuperación en la primera etapa está necesariamente enfocada en lograr la sobriedad. Típicamente involucra la desintoxicación para romper el vínculo físico de la adicción y el trabajo psicológico para romper los lazos de la dependencia mental del alcohol u otras drogas.
En pocas palabras, la recuperación de la primera etapa requiere admitir la naturaleza de nuestro problema. Esto no es tan fácil como parece. Muchas fuerzas están trabajando dentro de nosotros que no quieren que admitamos la naturaleza de nuestro problema. Por qué? Porque por la razón que sea, admitir nuestro problema es visto como quitar algo de lo que somos, en lugar de añadir algo a lo que somos. 
Cuando finalmente somos honestos con nosotros mismos y aceptamos la naturaleza fatal de nuestra condición, reconociendo el hecho de que todo nuestro cerebro ha sido secuestrado, experimentamos un cambio paradójico en nuestra capacidad para lidiar con nuestra adicción.  Llegamos a creer que hay un Poder superior que nuestro falso yo adicto-alcohólico, un Poder que podemos reclutar activamente para descubrir nuestro yo verdadero o espiritual.
La recuperación en la segunda etapa se preocupa por reconstruir la vida que salvamos en la primera etapa. Un medico lo explicó con una analogía de la medicina. Dijo que si nuestra pierna se rompía y nos daban analgésicos sin arreglar la pierna, pensábamos que estábamos bien por un tiempo. Pero una vez que nos quitaban los analgésicos, experimentamos un dolor intenso y nos dábamos cuenta de las limitaciones que estaban enmascaradas. El sufrimiento sobrio puede ayudarnos a darnos cuenta de que hemos estado caminando sobre la pierna rota de la recuperación parcial.
Trabajar todos los Pasos sistemática y activamente nos ayuda a enfrentar las fuerzas que interfieren con nuestra capacidad de mejorar nuestras relaciones con nosotros mismos y con los demás. Los Pasos, al darnos la perspicacia y la fuerza para reconocer nuestra dependencia emocional y nuestro falso yo, nos ayudan a desarrollar la sobriedad emocional.
Desde el punto de vista de la recuperación, tanto la dependencia química como la codependencia tienen que ver con la intimidad... y los problemas de intimidad siempre tienen que ver con la capacidad de funcionar en las relaciones. (Larsen 1985)
Nuestra inmadurez emocional, dependencia emocional y baja autoestima interfieren con nuestra capacidad de funcionar en relaciones íntimas. No podemos tener la intimidad necesaria para tener relaciones saludables cuando nuestras necesidades emocionales no resueltas dictan reglas imposibles de cumplir sobre cómo se supone que los demás deben comportarse para que nos sintamos amados o emocionalmente seguros. El resultado es que intentamos controlar a otras personas. Cuando nuestro sentido de amor o seguridad emocional se basa en controlar a otras personas, nunca nos sentiremos seguros ni experimentaremos la verdadera intimidad. 
Para construir una base saludable para una relación, usted hace espacio para lo que usted quiere y para lo que la otra persona quiere, donde ninguna de las partes tiene que cumplir siempre con las expectativas de la otra. Respetarse unos a otros como personas separadas pero igualmente importantes, con diferencias y necesidades únicas, fortalece su conexión en lugar de interrumpirla.
Llegar a este lugar requiere mucho trabajo. Se necesita mucha reflexión y una honestidad rigurosa. Necesitamos salir de nuestra zona de confort y enfrentarnos a nuestro falso yo, quienes no somos, para que podamos convertirnos en lo que realmente somos. Un programa de recuperación pasiva, en el que sólo asistimos a las reuniones, sólo nos mantendrá atascados en la Etapa I, incluso si no estamos en la primera etapa más tiempo bebiendo o consumiendo.
Entonces, ¿en qué debemos centrar nuestro trabajo? La recuperación de la segunda etapa consiste en encontrar nuestro centro de gravedad emocional. La sobriedad emocional viene con la responsabilidad activa de nuestro bienestar emocional. Ya no dejamos que otras personas definan nuestra realidad. Estamos dispuestos a experimentar para descubrir quiénes somos realmente y qué queremos.
Termine mentalmente las siguientes oraciones incompletas con el primer pensamiento que le venga a la mente.
  • Un tema sobre el que soy pasivo en mi recuperación es…..
  • Una cosa que no quiero admitir de mí mismo y cómo trato a los demás es…
  • Una de las cosas con las que tengo problemas para hablar con mi padrino es..
  • Mis reglas exigen que mi pareja, mis hijos o amigos tengan que….
  • Utilizo el programa para evitar…..
  • Si fuera más activo cuando asisto a las reuniones,….
Necesitamos digerir activamente cualquier información que recibimos, en reuniones, de nuestro padrino o de nuestros seres queridos, para ver si se aplica a nuestra propia recuperación. Cuando examinamos críticamente lo que estamos aprendiendo sobre nosotros mismos desde nuestra experiencia interior, podemos tomar lo que funciona y ser congruentes con nuestros verdaderos valores, descartando  lo que no funciona. Sólo podemos hacer esto si, en lugar de tratar de controlar  o evadir a otros, tratamos de mantenernos conectados respetando nuestras diferencias y necesidades individuales.
En la primera etapa de recuperación nos motiva el dolor. Dolor causado por la ingobernabilidad de nuestras vidas. Dolor causado por la culpa, la vergüenza y el remordimiento por cómo lastimamos a nuestros seres queridos y a otras personas que creyeron en nosotros, y el dolor de la lucha que estamos experimentando para romper el vínculo con nuestra adicción.
Para empezar a poner los cimientos de nuestra nueva vida, tenemos que "parar". Pero una vez que hemos establecido nuestra sobriedad física, necesitamos trabajar rápidamente en nuestra sobriedad emocional. La sobriedad emocional es crítica para la recuperación a largo plazo. En la recuperación de la segunda etapa, comenzamos a examinar las creencias y actitudes tóxicas restantes de nuestro falso yo, nos familiarizamos más con nuestro adicto interior, nos damos cuenta de los patrones poco saludables en nuestras relaciones, descubrimos cómo ser de verdadero valor para los demás y avanzamos hacia la asunción de la responsabilidad total de nuestras vidas.
Esta nueva dirección en nuestras vidas libera las fuerzas constructivas de nuestro verdadero yo para que podamos crecer a lo largo de la espiritualidad. En lugar de estar motivados por el dolor de la adicción activa, ahora estamos motivados por el deseo de crecer, de descubrir nuevas posibilidades sobre quién y qué podemos ser.
Estar sobrio es un trabajo duro, pero mantenerse sobrio y vivir sobrio es donde comienza el verdadero trabajo. Nos enfrentamos a los problemas emocionales y psicológicos que van de la mano con nuestra adicción física.

Tan pronto como somos dueños de nuestra recuperación, utilizando activamente las reuniones para trabajar en un riguroso programa de Doce Pasos, nos embarcamos en el camino hacia la sobriedad emocional y la conexión auténtica con nuestros compañeros de viaje.  Para hacer esto, necesitamos estar dispuestos a enfrentarnos y comprender plenamente a nuestro yo adicto.

Las máscaras de la adicción y la recuperación.

Hay una discrepancia en cada uno de nosotros entre el ser interno y la persona que mostramos a los demás. La salud y la integridad personal dependen en gran medida del grado en que estas personalidades privadas y públicas puedan armonizarse. Esa reconciliación es potencialmente salvadora para las personas que buscan la recuperación de la adicción a largo plazo. La adicción es un trastorno cuya recuperación efectiva requiere vivir de la manera más auténtica y honesta posible, y es precisamente ese aspecto el que hace que muchas personas vean la recuperación de la adicción como un regalo invaluable que trasciende la libertad del uso destructivo de drogas.
Lo que hace que este viaje hacia la autenticidad sea mucho mas difícil en la recuperación de la adicción en comparación con el viaje para otros, es el grado de duplicidad en el corazón mismo de la experiencia de la adicción. La adicción ataca, dejando solo la máscara del momento. Con cada consumo, la droga se vuelve más poderosa y el Yo se debilita, nuestros límites y nuestra esencia se desvanecen, dejando solo secretos acumulados a su paso.
Ser adicto es ser un actor, un camaleón cuyos rostros cambiantes camuflan la realidad de nuestra relación con las drogas y sus consecuencias. Las máscaras esconden mil promesas rotas para nosotros mismos y para los demás. Proporcionan una apariencia de normalidad ocultando la manipulación y la explotación. Fingimos reír cuando las lágrimas fluyen dentro, y proyectamos rabia para cubrir nuestro miedo.
Ser adicto es ser un impostor, llevar tantas máscaras durante tanto tiempo que cualquier apariencia de nuestro verdadero ser existe solo como un débil recuerdo. Las máscaras se convierten en capas gruesas y se construyen de manera más elaborada con el tiempo, cada una de las cuales busca transmitir cordura y autocontrol, a medida que estas mismas cualidades se convierten en cenizas. Las máscaras a menudo se convierten en prisiones creadas por nosotros mismos.
Escapar de este estado requiere enfrentar el terror de la nada, el terror de que nada, o al menos nada de valor, existe detrás de nuestras máscaras. Este temor es tan grande que rara vez se puede enfrentar solo. No hay un paisaje más aterrador para la persona adicta que el que él mismo ha dibujado en secreto en su propia alma. Enfrentar ese paisaje sin la ayuda de compañeros de viaje puede provocar tal repugnancia que pocos pueden atravesar y sobrevivir este territorio solos.
La buena noticia es que nadie necesita hacer este viaje solo. Nadie necesita morir por mirar fijamente en un espejo y ver solo el dolor  o la nada. Las comunidades de recuperación se están extendiendo por todo el mundo y se puede acceder rápidamente mediante una llamada telefónica o un clic en el computador. El viaje compartido no es fácil, pero puede llenarse de alegría, de significado y propósito. En pocas palabras, un buen mañana es posible cuando podemos sentirnos cómodos dentro de nuestra propia piel,  cuando recuperamos el Yo perdido o, cuando forjamos uno nuevo. La recuperación es un proceso de reconstrucción del yo: una pieza a la vez, un momento a la vez. 
Las máscaras de la adicción no desaparecen de la noche a la mañana. Otras máscaras nos acompañarán a través de la recuperación. Las máscaras tempranas de la recuperación, como las que nos acompañaron en la adicción, deberán ser retiradas lentamente como capas de una cebolla. El estigma social y la vergüenza generados por la adicción forzarán a algunos a llevar una vida en secreto, obligándolos a proteger la fuente de su vitalidad tan estrechamente como una vez protegieron la fuente de su sufrimiento. Lo que promete la recuperación es la oportunidad de vivir una vida mas auténtica. Dicha autenticidad proviene de escapar de los fantasmas del pasado y de vivir y amar de la manera más sencilla y honesta posible. Si el ser y la serenidad se encuentran en la recuperación, es en el descubrimiento de que la eternidad existe en cada momento; que todos los humanos hemos sido heridos y somos seres imperfectos; y ese profundo significado y conexión con otros fluye de la aceptación de esa imperfección mutua.
Al retirar estas máscaras, podemos finalmente repetir las palabras recitadas diariamente en las comunidades terapéuticas:
“Estamos aquí, porque no existe refugio alguno, donde escondernos de nosotros mismos. Mientras la persona, no se confronte en los ojos y en el corazón de los demás, está escapando. Mientras no comunique sus secretos, no hallará reposo.
El hombre que teme ser conocido, no podrá conocerse a sí mismo , ni conocer a los demás: ¡está solo!.
Fuera de estos puntos comunes, ¿dónde podremos hallar tal espejo?.
Reunidos aquí, la persona puede al fin de cuentas manifestarse claramente a sí misma. Ya no como el gigante de sus sueños, ni el enano de sus temores, sino como un hombre, parte de un todo, con su contribución para ofrecer.
Sobre este terreno todos podremos echar raíces y crecer: ya no solos como en la muerte, sino vivos para nosotros mismos y para los demás.

Hay algo profundamente humano en la recuperación de las heridas más profundas. La recuperación es simultáneamente una recuperación de partes perdidas del yo, el descubrimiento de recursos ocultos y una reconstrucción consciente del carácter y la identidad. Para convertirnos en personas en recuperación, primero debemos convertirnos en personas, en personas reales. Hay mucho que aprender de este proceso de renacimiento y auto aceptación, de la espiritualidad de la imperfección. Hay lecciones enterradas dentro de esta experiencia colectiva que vale la pena compartir con el mundo.

Reflexiones sobre la Recuperación de la Adicción


Hoy en día es claro que la recuperación de la adicción es mucho más que la eliminación de las drogas de la vida. Las definiciones recientes de recuperación trascienden los cambios en la relación persona-droga y abarcan el mejoramiento del funcionamiento personal y social en general, una mejor calidad de vida. Conozco algunas personas que parecen haber alcanzado tal estatus y al preguntarme ¿qué características las distinguen? he encontrado algunas respuestas que, dicho sea de paso, expresan mi gratitud a aquellas personas por enriquecer mi vida.
Las siguientes son algunas de dichas características de estas grandes personas:
  • Han sido liberados del deseo de consumir y del pensamiento distorsionado propio de la adicción que en el pasado los hacía sentir incómodos con ellos mismos. 
  • La necesidad de vivir la vida sin drogas y alcohol ha dejado de ser una maldición y ahora es percibida como un regalo que se lleva con comodidad y humildad. Su recuperación ya no es una lucha, es una experiencia que puede vivirse tranquilamente. 
  • No están en las garras de otras adicciones como el juego, el sexo, la comida, el dinero y el control. Es posible que se hayan enredado con una o mas de estas adicciones al principio de su recuperación, pero generalmente en algún momento pudieron deshacerse de ellas. Algunos aun experimentan deseos de consumo, pero se mueven a través de ellos, no desde la fuerza de voluntad, sino compartiendo con otras personas sobre el manejo de estas situaciones.
  • Son capaces de lograr relaciones duraderas y emocionalmente estables  con parejas, familiares y amigos. Su historia de relaciones pasadas puede ser trágica, pero ahora han domesticado los patrones de comportamiento perturbadores y auto destructivos que antes complicaban sus relaciones con los demás. Los problemas en las relaciones familiares se han solucionado en la medida de lo posible.
  • Independientemente de si han seguido un camino de recuperación secular, espiritual o religioso, continúan trabajando en un programa activo de recuperación que incluye el inventario propio, el reconocimiento honesto de defectos, las enmiendas personales y los actos de servicio a los demás. Además, abordan con determinación los temas del resentimiento y el perdón de otros que los han dañado.
  • La mayoría refleja en sus vidas cuatro cualidades que son fundamentales para una vida espiritual: humildad, compasión, honestidad y gratitud.
  • Se ríen con regularidad con las personas. Encuentran alegría en las simples incongruencias y los absurdos de la vida diaria. 
  • Son de mente abierta e inquisitiva. Reconocen que sus propios puntos de vista y convicciones pueden ser erróneos o limitados. Por lo tanto, están ansiosos por aprender sobre las experiencias y opiniones de los demás y por su conocimiento del mundo. Han renunciado por completo a la creencia distorsionada de que el universo gira alrededor de ellos. Escuchan más de lo que hablan.
  • Brindan servicio a la comunidad fuera de su red de apoyo de recuperación inmediata, generalmente de forma voluntaria. Además, son conscientes del valor que tiene para la sociedad en general mantener una postura personal de apertura, civilidad y compasión.
  • Han superado traumas infantiles, una de las causas más frecuentes de la recurrencia de la adicción. Superar estos traumas no significa dejarlos atrás (negar el sufrimiento), sino mas bien integrar la experiencia del trauma de una manera que convierta su sufrimiento en compasión por ellos mismos y por los demás.
  • Para aquellos que logran la recuperación dentro de un programa de 12 pasos, la mayoría mantiene su asistencia a las reuniones al menos una vez a la semana. Por lo general, tienen un padrino y otros consejeros. Periódicamente repasan los pasos sin ser dogmáticos sobre el programa y aprovechan otras ayudas para la recuperación.
  • Se recuperaron viviendo narrativamente, lo que algunos llaman vivir en voz alta. Al principio, contaron la historia de su pasado, afirmando que no querían volver a su forma de vida anterior. Luego, comenzaron a contrastar el presente y el pasado mientras buscaban construir una nueva identidad centrada en un nuevo conjunto de valores. Se sintieron cómodos al hablar sobre sus experiencias y sentimientos, literalmente abriéndose camino hacia una nueva existencia más transparente, dejando atrás a su antiguo personaje.
  • En el proceso de construcción de una nueva identidad, se enfrentaron al desafío de la vergüenza que normalmente está arraigado en el pasado y es revitalizado por los eventos y relaciones actuales. La vergüenza es el mayor impedimento para la recuperación, es como un susurro de que no somos dignos de la recuperación y los frutos que nos puede traer. Al enfrentar su vergüenza, descubrieron que ésta puede ser derrotada, desarrollando una postura abierta hacia el mundo contra la cual la vergüenza nos limita.
  • Han desarrollado la capacidad de escuchar de cerca y con eficacia a otras personas, y en particular su dolor. Son "curanderos heridos" que usan su propia supervivencia para ayudar a otros a enfrentar las amenazas y aprovechar las oportunidades. Desde una profunda inmersión en las profundidades de su dolor, emergieron con nuevas capacidades de esperanza y amor.
  • Han encontrado un sentido y un propósito en sus vidas más allá de ellos mismos. Se han comprometido a curarse a sí mismos, a sus familias, a sus comunidades y, en la medida de lo posible, al mundo, sabiendo que realizarán este esfuerzo de manera imperfecta pero implacable y que un significado profundo se encuentra dentro de esa búsqueda.
He conocido a algunas personas maravillosas a través de mi viaje de recuperación: personas que han vivido vidas significativas y han demostrado cualidades de carácter y estilos de vida ejemplares. 

También me he encontrado con otros, no en recuperación de las drogas, que compartían estos rasgos y estilos de vida, pero que habían sobrevivido a su propia "noche oscura" y habían emergido como personas diferentes y bastante notables. Sobrevivir a los eventos o condiciones que amenazan la vida tiene el potencial de transformarla: llevar a las personas mas allá de la supervivencia y la recuperación, convirtiéndolos en curanderos por derecho propio.

Tal Vez, El Mejor Método Para El Tratamiento De La Adicción.

El tratamiento de la adicción se ha convertido en un asunto cada vez más profesional, y de paso cada vez en más  impersonal. Esto puede deberse a la tendencia actual de la utilización de técnicas  de tratamiento basadas en la evidencia. El objetivo de éste escrito es: revivir una preciosa condición en peligro de extinción, una palabra que cada vez se escribe menos  en los textos sobre el tratamiento, y que casi ni se menciona en los programas de capacitación para terapeutas de la adicción. La palabra es: amor.

En la actualidad, es probable que se piense en el amor en el contexto del tratamiento de la adicción, mas en términos de violaciones éticas, que en términos de ser una condición siempre presente en los terapeutas más eficaces. Pero habiendo sido terapeuta, capacitado y supervisado terapeutas de adicción durante varios años, me atrevo a afirmar que el más efectivo de tales terapeutas, es quien siente un amor profundo y no posesivo, hacia aquellos a quienes sirve.  La importancia del amor como base del tratamiento de la adicción, es comprensible solo cuando se considera la histórica falta de respeto, el desprecio e incluso el odio, que quienes con las adicciones más severas, complejas y prolongadas, han experimentado tan a menudo en sus encuentros con los terapeutas que les tratan.

Pocas condiciones son tan deformantes del carácter de una persona, como el hecho que su verdadera humanidad se pierda en lo que a veces es la imagen desagradable de la persona enferma de adicción. Así como no se puede esperar que a la gente le gusten los rasgos y comportamientos propios  de la adicción, lo que distingue a los mejores terapeutas,  es su reconocimiento de tales rasgos como una expresión de un trastorno, y no como la esencia de la persona. El mantra guía de los mejores terapeutas es muy simple: odiar la enfermedad, amar a la persona. 

En nuestro interés por  los métodos de tratamiento mas efectivos contra la adicción, no debemos perder un requisito  fundamental: la capacidad, no solo de aceptar y respetar a aquellos con quienes trabajamos, sino de amar a la persona que se encuentra debajo de la imagen desagradable del adicto.

Cuatro cosas han permitido a algunos profesionales del tratamiento de la adicción, para trascender el desprecio cultural con el que se ha mirado durante mucho tiempo al adicto: 1) experiencias personales de recuperación y / o relaciones con personas en recuperación de largo plazo, 2) educación profesional específica relacionada con la adicción, 3) la capacidad de entablar relaciones con personas con problemas graves con drogas y alcohol, desde una posición de igualdad moral y autenticidad emocional, es decir, tener la voluntad de experimentar un "sufrimiento común”, independientemente del estado de recuperación, y 4) supervisión clínica por parte de quienes poseen conocimientos especializados sobre adicción, tratamiento, y el proceso de recuperación. Debemos asegurarnos que estas cualidades y condiciones no se pierdan, en el afán diario del tratamiento de la adicción.

 La experiencia de personas adictas con terapeutas y  profesionales a menudo se caracteriza por:
  • Ser condenado y tratado con hostilidad,
  • Sentirse culpable por su condición y circunstancias,
  • Confusión entre la enfermedad y la persona,
  • Ser etiquetado y estigmatizado debido a su enfermedad;
  • Sentir desprecio por su "debilidad"  y   fracasos en su vida, y
  • Sentir que la recuperación incluye un castigo necesario para “aprender una lección”.

En resumen, los profesionales tradicionales no entienden a esta persona enmascarada por la adicción, no les gusta esta persona, y lo saben.

Tales actitudes se pueden encontrar en el  tratamiento de la adicción y el apoyo a la recuperación, entre quienes desempeñan diversos roles, independientemente de su estado de recuperación personal. Todos nosotros somos seres humanos imperfectos. Todos nosotros hemos tenido pensamientos y sentimientos dentro del proceso de ayuda, de los que no estamos orgullosos. Encontrar tales pensamientos y sentimientos no es una cuestión de si , es una cuestión de cuándo. La clave es darse cuenta rápidamente, cuándo estas actitudes aparecen durante nuestros períodos de mayor vulnerabilidad,  o cuándo nos encontramos con un cliente particular o un tipo de cliente que provoca tales sentimientos.   Lo más importante es: qué elegimos hacer al respecto. Dichas experiencias son, idealmente, momentos de mantener el control, y un aviso de la necesidad de orientación o de supervisión. Es en este proceso de autoinventario y orientación profesional, que podemos superar nuestras propias reacciones defensivas, conectarnos y cuidar auténticamente a aquellos a quienes estamos comprometidos a servir.


Las heridas abiertas de los hombres y mujeres que buscan refugio en el tratamiento de la adicción, y en los entornos de apoyo a la recuperación, ofrecen el potencial para encuentros que transforman vidas. Lo que los heridos necesitan en esos momentos, no son solo nuestros métodos de tratamiento, sino nuestra humanidad, no solo la técnica de asesoramiento, sino el tipo de empatía y compasión que trasciende los roles de terapeuta y usuario; de ayudante y ayudado. Es a esto último a lo que llamamos: amor.

Como ser un consejero efectivo en abuso de sustancias.


Como ser un consejero efectivo en abuso de sustancias.

Muchos de quienes trabajamos en el tratamiento del abuso de sustancias, lo hacemos debido a alguna experiencia personal. Algunos crecieron en familias donde uno o ambos padres eran adictos, otros tenían amigos cercanos cuyas vidas se habían arruinado o perdido como resultado del consumo de drogas. Algunos, y es mi caso, nos estamos recuperando y tenemos un fuerte deseo de ayudarnos a nosotros mismos, ayudando a quienes necesitan ayuda.
Para ser más efectivos en el asesoramiento de personas que abusan de sustancias, hay que tener en cuenta lo siguiente. Primero, debemos convertirnos en consejeros efectivos. Segundo, debemos tener experiencia en los asuntos que enfrentan los usuarios. Tercero, debemos conocer las sustancias que consumen. Cuarto, debemos convertirnos en expertos en entender y tratar el abuso y las relaciones adictivas a estas sustancias. Quinto, debemos entender lo que NO funciona tan bien como lo que SI funciona. Finalmente, debemos experimentar el hecho de que la recuperación es mutua.
Convertirse en un consejero eficaz
Hasta la aparición de Alcohólicos Anónimos (A.A.) hubo poco tratamiento efectivo para el alcoholismo y el abuso de drogas. El programa de 12 pasos de A.A. y N.A. ha sido el más eficaz para ayudar a los consumidores de sustancias. 
En 1975, Jacquelyn Small enumero las siguientes 10 características como esenciales para quienes trabajan en el campo: empatía, autenticidad, respeto, auto revelación, calidez, inmediatez, concreción, confrontación, potencia y auto realización. La diferencia principal entre los enfoques de asesoramiento tradicionales y éste, parece ser la mayor disposición de los consejeros a revelar aspectos de sí mismos.
El siguiente es un resumen de los pasos sugeridos para trabajar con personas con problemas por abuso de sustancias.
Trabajar la negación.
Todos aquellos que tienen un problema con las drogas al principio insisten en que no lo tienen, a pesar de la evidencia de lo contrario. Los usuarios que abusan del alcohol generalmente insisten en que pueden manejar su consumo, que no beben demasiado, o que solo beben debido a una esposa exigente. A medida que el problema empeora, la negación aumenta. El primer paso para involucrar a las personas con el proceso es ayudarlos a ver que su uso puede estar fuera de control. El consejero debe tener cuidado porque empujar demasiado fuerte puede aumentar la resistencia y la negación, mientras que no presionar lo suficiente puede permitir la continuación de un patrón de consumo poco saludable.
Explorar el concepto de abuso y adicción.
Para la mayoría de los usuarios, la idea que hay algo en sus vidas que no pueden controlar es aterradora. Admitir que han perdido el control los hace temer que puedan ser adictos, y todos tenemos una imagen aterradora de la adicción, la de un vagabundo viviendo en la calle.
Desmitificar la noción de adicción es valioso. El proceso adictivo se deriva de nuestro deseo de convertirnos en una persona completa, deseo que es sano y positivo. El problema es que esa totalidad solo puede venir de adentro. Ya sea la dependencia, el alcohol, las drogas, los juegos de azar, la comida, el sexo o el amor de lo que dependemos, la adicción se produce cuando las personas creen que la felicidad se puede encontrar, o el dolor se puede evitar o aliviar por medios externos. A medida que la noción de adicción se vuelve menos atemorizante, el consejero puede ayudar a la persona a ver de qué sustancias o comportamientos depende.
Evaluando el riesgo.
Tras superar la negación y el temor, los usuarios ahora están listos para evaluar los factores que determinan qué tan dependientes se han vuelto. Una buena manera es evaluando tres aspectos relacionados con la relación con su sustancia adictiva. (las 3 C). La primera C es la compulsión. Se evalúa el grado en que la persona siente que necesita la sustancia. ¿Qué tan preocupado está?, ¿Piensa en consumir cuando está haciendo otras cosas? ¿En qué medida comienza a dirigir su vida en torno a la sustancia de su elección? ¿Va a ciertos lugares o comienza a pasar más tiempo con ciertos amigos porque sabe que su sustancia de elección estará disponible?
La segunda C es la pérdida de control. En las últimas etapas de la adicción química, la pérdida de control es total. Un trago lleva a una semana de olvido. Una línea de cocaína conduce a la siguiente, hasta que toda la cocaína se ha acabado y todo el dinero se ha gastado. En las primeras etapas la pérdida de control es mas sutil. Una persona puede decidir solo tomar dos tragos un martes por la noche porque tiene que levantarse temprano al día siguiente, y termina tomando cuatro levantándose tarde y con resaca.
La tercera C es el uso continuo a pesar de las consecuencias adversas. La mayoría , si se tiene una mala experiencia con una sustancia, deja de usarla temporalmente o por completo. Alguien que se ha vuelto dependiente de la sustancia continúa usándola aunque le esté causando problemas. A pesar de sus mejores intenciones, que generalmente son genuinas, vuelve a su consumo destructivo.
Esta es una de las ideas más difíciles de entender para los no adictos. ¿Por qué no deja de beber si le está causando tantos problemas?, se preguntan. No se dan cuenta que una característica de la adicción es la incapacidad de cambiar el patrón de uso a pesar de los problemas experimentados.
Preparar al usuario para hacer algo respecto del Problema.
A menudo, un usuario se da cuenta de que, de hecho, es adicto a una sustancia. Reconoce las 3 C (compulsión, pérdida de control y uso continuo a pesar de las consecuencias adversas), pero continúa resistiéndose a recibir ayuda. Puede ser muy frustrante para un consejero que haya ayudado a un usuario a admitir que tiene un problema, no poder ayudarlo a tomar las medidas que lo resolverían. Parece extraño que alguien continúe en una situación que le esté causando tanto dolor.
La explicación puede encontrarse al explorar las motivaciones inconscientes. A menudo hay beneficios ocultos derivados del consumo, junto con temores ocultos de dejar de consumir. Una vez que el terapeuta puede sacar a la superficie estas razones inconscientes para seguir consumiendo una sustancia que causa problemas, el usuario puede sopesar inteligentemente los aspectos positivos y negativos del uso continuo y tener una idea más clara de la situación.
Tratar de forzar al usuario a cambiar antes de aclarar la imagen completa de su adicción, a menudo conduce a una aceptación superficial de la ayuda ofrecida con una resistencia subyacente. Tratar directamente con los beneficios y los inconvenientes del cambio permite que estos problemas se traten desde el principio en el proceso con un pronóstico mucho mejor de un resultado exitoso.
Encontrar un Guía.
Nadie detiene un patrón de relación de larga data, como el abuso de sustancias sin orientación externa. Aunque a menudo las personas intentan hacerlo por su cuenta, las personas que tienen éxito tienen orientación. El guía puede ser un cónyuge que haya recibido orientación, un consejero, un miembro de A. A. o algún otro grupo de autoayuda o un amigo.
Decidir dónde está en el Proceso Adictivo.
Hay nueve situaciones posibles que una persona podría estar viviendo al comenzar el proceso:
  • Bajo riesgo / sin problemas.
  • Alto riesgo / sin problemas.
  • Problemas menores.
  • Problemas serios, no listos para recibir ayuda.
  • Problemas serios, listos para recibir ayuda.
  • Usuarios en recuperación temprana.
  • Usuarios en recuperación media.
  • Usuarios en recuperación tardía.
  • Usuarios en continua recuperación.
Tradicionalmente, el tratamiento comienza cuando las personas tienen problemas graves, están listas para el tratamiento, y acuden voluntariamente a buscar ayuda. Es importante que ambos, usuario y consejero tengan claro durante todo el proceso la situación en que el usuario inicia, para evitar su tergiversación tan pronto empiece a sentirse mejor.
Escoger el Programa De Tratamiento
Parece que se necesitan tantos programas de tratamiento diferentes como personas que necesitan ayuda. La mayoría de los programas tratan de encajar a cada persona en un programa ya existente. Sin embargo, ningún programa tiene todas las respuestas para todos y, en general, lo mejor es un programa específico, diseñado para cada persona.
Hacer un programa con orientación.
Una vez que se ha decidido un programa individual, la orientación ayuda a involucrar a la persona en el programa. Un programa completo puede tardar hasta años, la orientación debe generar un compromiso a largo plazo  para que sea más eficaz.
Lo que no funciona en la consejería de los abusadores de sustancias.
A menudo podemos aprender mucho sobre el éxito si nos enfocamos en el fracaso. Algunas de las mas importantes lecciones para ser un consejero eficaz contra el abuso de sustancias provienen de los errores cometidos.
Lo que sigue es un resumen de los errores más frecuentes:
  1. No se aborda el "uso de drogas" como el problema principal. Algunos consejeros tienden a enfocarse  en los "problemas subyacentes", creyendo que si llega a la raíz del problema, la persona dejará de consumir drogas..
  2. Falta de congruencia entre el diagnóstico y el tratamiento. 
  3. No desarrollar un tratamiento que se ajuste a las necesidades únicas del usuario. 
  4. Restringir la participación en los grupos de apoyo mutuo como Alcohólicos Anónimos. Al principio, resulta difícil creer que los programas de "autoayuda" sin costo pueden ser efectivos. Evidentemente lo son.
  5. La falta de comprensión de las diferentes necesidades de las mujeres y los hombres. Si una persona tiene una pierna fracturada, el dolor es el mismo si se trata de un hombre o una mujer, y por eso, el tratamiento no varía. Pero, cuando hablamos de la adicción, las mujeres tienen necesidades especiales, y, los hombres también tienen problemas únicos.
  6. No discutir las propias experiencias de vida. A veces se insiste en que un buen consejero debe mantener una distancia profesional del usuario. Nunca hablar de su propia vida. Pensar que las experiencias que los consejeros han tenido con las drogas y el alcohol son privadas y que no tienen ningún valor para ayudar al usuario. Trabajar de forma  que revele poco sobre su propia vida y ver los problemas de los usuarios como diferentes a los del terapeuta. Terrible error.
Aceptación de la recuperación mutua
Los consejeros mas efectivos entienden que toda recuperación es mutua. 
Contrariamente a lo que muchos creen, el proceso terapéutico funciona en ambos sentidos. Las propias vidas de los terapeutas mejoran a medida que ayudan a aquellos que buscan su consejo. Una de las razones principales por las que AA y NA son tan eficaces para tratar las adicciones, es que los miembros saben que ayudándose unos a otros se ayudan a sí mismos. Tienen frases como:
Mi dolor duele como el tuyo. Todos tenemos lo mismo que perder, todo lo que tenemos. Mis lágrimas son tan amargas, mis cicatrices tan permanentes, y mi dolor muy parecido al tuyo. . . . ¿Dices que la pasaste mal, una infancia infeliz?  Yo también. Dices que no tuviste todo lo que necesitabas y deseabas y ¿no siempre fuiste comprendido o cuidado? 
¡Bienvenido al club!

Recuperarse de la adicción en 5 días:

Día uno 
Camino por la calle
Hay un agujero profundo.
Me caigo en él
Me siento perdido ... me siento impotente.
¡No es mi culpa!
No soy responsable
Tardo mucho para encontrar la salida.

Día dos 
Camino por la misma calle.
Hay un agujero profundo.
Yo finjo que no lo veo.
Me caigo de nuevo.
No puedo creer que estoy de vuelta en el mismo lugar. Pero no es mi culpa.
No me siento responsable.
Otra vez necesito mucho tiempo para salir.

Día tres 
Camino por la misma calle.
Hay un agujero profundo.
Veo que está ahí.
Vuelvo y caigo en él, es un hábito.
Pero, mis ojos están abiertos, sé dónde estoy. Es mi culpa.
Yo soy responsable.
Salgo rápido.

Día cuatro 
Camino por la misma calle.
Hay un agujero profundo en la acera.
Camino alrededor de eso.

Día cinco 
Camino por una calle diferente.

Lo que los Adictos En Recuperación podemos enseñarle a los demás

Los Adictos En Recuperación Siempre Estamos Tratando De Hacer Todo Un Poco Mejor De Lo Que Lo Hicimos Ayer.
Siempre nos esforzamos por progresar. Normalmente hacemos un horario para cada día que contempla todas las áreas de nuestra vida (Trabajo, Familia, Deporte, Descanso, Espiritualidad…. etc) !Y Lo Cumplimos¡
La Mayoría De Adictos En Recuperación Podemos Hacer Frente A Nuestra Realidad Y Somos Honestos Sobre El Malestar Que Nos Produce.
Hemos aprendido a lidiar con el dolor de la verdad y lo aceptamos con gratitud. Las mayoría de las personas están en negación acerca de su peso, de sus logros, su potencial, de lo que sea. Las personas están en negación acerca de muchas cosas en su vida. Los adictos en recuperación vivimos agradecidos porque la sobriedad nos enseñó el valor de ser honestos con nosotros mismos.
Los Adictos En Recuperación Ayudamos Desinteresadamente A Otros. 
Siendo medio egocéntricos, aprendimos en recuperación sobre el valor de ayudar a otros sin esperar nada a cambio. Cuando servimos no pensamos en nosotros, pensamos en el otro.
Los Adictos En Recuperación Tenemos Esperanza.
Al despertar, independientemente de las circunstancias de nuestra vida, tenemos Fe que será un día mejor. Lo hacemos así por que hemos experimentado de primera mano lo que la fe y la esperanza pueden hacer por nosotros.

No quiero decir que los adictos en recuperación seamos mejores que las personas del común. Solo pienso que algunas de las cosas que hacemos pueden serle útiles a todas las personas.

El papel de los profesionales de la salud en los programas de tratamiento de adicciones.

Los profesionales en salud que trabajan en programas de tratamiento de la adicción se enfrentan a un gran desafío. La formación profesional rara vez les proporciona los conocimientos y no tienen la experiencia de el mundo que rodea al adicto o con el mundo que rodea al joven consumidor de drogas. Esto constituye una evidente desventaja para los profesionales en salud de cualquier especialidad, casi siempre bien capacitados.

Las personas que abusan de sustancias son de hecho discriminadas en nuestro sistema de atención médica, y muchos adictos pueden recordar experiencias en las que han sido maltratados y mal tratados. Algunos profesionales no están preparados para entender por que sus intervenciones exitosas en la práctica ordinaria se convierten en fracasos en el tratamiento de la adicción. La situación se vuelve mas compleja ante la evidencia de que las técnicas psiquiátricas o de psicoterapia por si mismas, no han sido muy exitosas con los adictos.

Los buenos resultados de los profesionales en salud en el tratamiento de adictos, parecen estar asociados con el equipo terapéutico con el que trabajan, con los terapeutas que son adictos en recuperación que sirven como intérpretes de la subcultura de las drogas y como consejeros de los pacientes en tratamiento. Aunque los psiquiatras, psicólogos y otros profesionales de la salud, pueden contribuir asumiendo la atención primaria de los adictos, su trabajo puede tener mejores resultado si comparte sus conocimientos y habilidades con otros miembros que participan en el tratamiento, lo que no es muy frecuente en nuestro medio.

Así, a través de una experiencia de aprendizaje y enseñanza, acorde con las características únicas del adicto, encontrará que el estatus que disfruta en el mundo normal, también le será concedido a él en el mundo de las drogas.