Unas breves
definiciones:
La recuperación
parcial, que se describirá con más detalle a continuación, consiste en la
disminución de la gravedad y frecuencia de los problemas por uso de alcohol y
otras drogas (AOD) junto con esfuerzos persistentes para lograr la estabilidad de
estos cambios.
La recuperación
completa, aunque no implica los conceptos de perfección o integridad, se
refiere a un cambio positivo y sostenido en la relación de la persona con las
sustancias (medido frecuentemente por la abstinencia, la sobriedad sostenida o la
realización adecuada de un tratamiento),
mejor salud y funcionamiento global, y la
reparación de la relación persona-comunidad.
La recuperación
enriquecida, se refiere a un estado de salud óptimo, funcionamiento y
aumento del servicio comunitario, no a pesar de la adicción, sino debido a las
fortalezas desarrolladas a través de su proceso de recuperación.
El presente artículo busca ampliar el concepto de
recuperación parcial de un trastorno por uso de sustancias (SUD).
Antes de continuar, es importante distinguir entre dos
términos comúnmente usados indistintamente. La remisión es un término médico
que indica que una persona que en algún momento cumplió con los criterios de
diagnóstico de un trastorno, ha dejado de cumplir con dichos criterios durante
un período de tiempo específico. En el caso de los SUD, la Asociación
Psiquiátrica Americana sugiere dos categorías: remisión temprana (al menos 3
pero menos de 12 meses sin cumplir con los criterios para un trastorno por uso
de sustancias (excepto el ansia), y remisión sostenida (al menos 12 meses sin
cumplir con los criterios SUD (excepto el ansia)). La remisión puede
caracterizarse como un proceso de sustracción de síntomas o enfermedades de lo
que de otra manera podría ser una vida sin cambios.
La recuperación, un término utilizado para caracterizar la
experiencia de resolver problemas graves y persistentes de alcohol y otras
drogas, se describe ampliamente como algo más que la desaceleración del consumo
o la eliminación de las sustancias de la vida de una persona. Dentro del
concepto de recuperación consideramos adecuada una definición más amplia que
considere tres niveles de recuperación a saber:
Recuperación: Abarca procesos de sustracción (reducción y cese
del uso de drogas) y respecto de la adición, (mejoras considerables y
crecientes en la salud física, emocional, social y espiritual/ontológica (por
ejemplo, sentido y propósito de la vida). La recuperación enriquecida se
distingue por su efecto multiplicador: transformaciones dramáticas del carácter
personal, la identidad y los niveles de funcionamiento social y de servicio a
la comunidad más allá de lo que hubiera sido probable sin las fortalezas de la
experiencia de recuperación. El concepto de recuperación parcial se
aplica comúnmente a otras condiciones médicas, particularmente a las
condiciones crónicas. Esto significa que la afección no se ha curado o que sus
síntomas no se han suprimido de forma permanente, pero que la gravedad y
frecuencia de sus manifestaciones y sus consecuencias sobre el funcionamiento y
la calidad de vida se han reducido a un nivel manejable.
El campo de la salud mental ha ensalzado durante mucho
tiempo el potencial y el objetivo de la recuperación parcial, pero hasta hace
poco negaba la probabilidad e incluso la posibilidad de una recuperación
completa de las enfermedades mentales más graves. Por el contrario, el campo de las adicciones
ha utilizado durante mucho tiempo el concepto de recuperación completa, pero ha
carecido de una comprensión funcional del potencial de la recuperación parcial
como un logro transitorio o terminal y un resultado valioso de su tratamiento.
El concepto de recuperación parcial de SUD puede aplicarse a
diversas circunstancias, incluyendo las siguientes:
1.
Los criterios del SUD continúan cumpliéndose,
pero con niveles más bajos de gravedad, por ejemplo, la disminución de la
frecuencia, gravedad y consecuencias del uso de AOD, y las conductas de riesgo
relacionadas.
2.
El consumo de sustancias ha cesado o se ha
desacelerado hasta el punto de la remisión diagnóstica, sin evidencia de mejoras
mayores en la salud y el funcionamiento global, la calidad de vida o la
integración en la comunidad. (Los primeros meses/años de los esfuerzos de
recuperación suelen estar marcados por un deterioro continuo de la salud física
y el funcionamiento emocional y social, síntomas que continúan mejorando
durante los primeros años de recuperación para la mayoría de las personas, pero
no para todas).
3.
Los patrones de consumo de sustancias permanecen
sin cambios, con evidencia de mejoras en la salud global, el funcionamiento
social, la calidad de vida o la integración comunitaria (invirtiendo la
secuencia normalmente esperada).
4.
El uso de sustancias ha cesado o se ha
desacelerado hasta el punto de la remisión diagnóstica con algunas pero
limitadas mejoras en áreas más amplias de la salud y el funcionamiento debido a
una o más afecciones comunes (trauma del desarrollo, enfermedad psiquiátrica,
cargas médicas/legales/ocupacionales que surgen de los antecedentes de
adicción) u obstáculos ambientales para la recuperación.
La recuperación parcial es un estado de limbo en el que la
adicción se ha desestabilizado (como lo demuestran los repetidos intentos de
recuperación), pero el cambio aún no se ha estabilizado completamente. Algunos quedan
atrapados en ese limbo entre el inicio y el mantenimiento de la recuperación,
sabiendo cómo dejar de consumir pero sin dominar del todo cómo evitar recaídas
o cómo vivir y manejar la situación como persona en recuperación. En este punto
se necesita la combinación y secuencia correcta de experiencias y apoyos para
servir como catalizador o punto de inflexión de la estabilidad de la
recuperación.
Varias implicaciones para las personas que apoyan la
recuperación de la adicción se derivan del concepto de recuperación parcial.
En primer lugar, lo parcial puede constituir un estado
permanente, una etapa de desarrollo de la recuperación, o un consumo temporal
limitado de drogas con la eventual reversión a un nivel anterior o de mayor
gravedad. Los individuos y sus familias que estén considerando opciones de
tratamiento de la adicción y de apoyo a la recuperación deben estar informados
sobre el espectro de posibles trayectorias posteriores al servicio: 1) ningún
efecto (continuación o aceleración del uso de AOD y sus consecuencias), 2)
efecto limitado (recuperación parcial), 3) efecto óptimo (recuperación total) y
4) efecto no imaginado (recuperación enriquecida). Estas mismas comunicaciones
deben incluir los factores que se sabe que influyen en estos resultados
potenciales y lo que el individuo y la familia pueden hacer para escribir los
capítulos futuros de su historia.
En segundo lugar, si la recuperación parcial es sostenible
sin que exista un deterioro cada vez mayor y es una elección individual,
deberíamos preguntarnos qué podríamos hacer para apoyar dicho logro, dados los
beneficios para nosotros mismos, la familia y la sociedad que podrían derivarse
de la desaceleración del problema. Las personas que son constitucionalmente
incapaces de abstinencia permanente del uso de AOD, pero que pueden elegir o sólo
ser capaces de lograr una recuperación parcial en momentos particulares de sus
vidas, no han sido consideradas históricamente como candidatos de servicio
legítimos dentro del campo de las adicciones. El surgimiento de un campo
separado de reducción de daños y los llamados a integrar la reducción de daños,
el tratamiento clínico y los servicios de apoyo a la recuperación pueden
cambiar eso. El criterio que queremos
compartir es que la recuperación, al igual que la adicción, existe en un
espectro, y que se puede lograr una mejora considerable en la salud, el
funcionamiento social y la calidad de vida en el camino hacia la recuperación
total. Cada cambio positivo tiene valor en sí mismo e incuba cambios futuros.
Las personas logran una recuperación parcial con o sin adoptar una identidad de
recuperación, con o sin ayuda mutua de recuperación, y con o sin participación
en el tratamiento de las adicciones.
Tercero, los diseños de servicios alternativos son
necesarios para las personas que logran una recuperación parcial limitada en el
tiempo, pero cuyas recaídas periódicas en el uso de drogas los lleva
repetidamente a través de las puertas giratorias de los programas de
tratamiento de la adicción. Reciclar a estas personas a través de modelos de
cuidados intensivos de tratamiento de la adicción ofrece poco más que atención
de relevo y necesita ser reemplazado por modelos de gestión de recuperación
asertiva y sostenida e instituciones de apoyo a la recuperación potencialmente
nuevas o terapéuticamente adaptadas. Las organizaciones de ayuda mutua para la
recuperación han dado cabida desde hace mucho tiempo a estas personas; añadir
nuevas fuentes de apoyo podría facilitar el paso de la recuperación parcial a
la recuperación total.
Cuarto, necesitamos un entendimiento más claro de las
diferencias entre aquellos que logran una recuperación parcial versus una
recuperación completa del SUD. Esta es una agenda tanto de investigación como
clínica. Mi observación es que la recuperación, como la adicción, es un proceso
de espectro. Esto significa que así como los problemas de AOD existen en un
amplio espectro de gravedad, complejidad y cronicidad del problema, la
recuperación también existe en un amplio espectro de patrones de resolución.
Otra observación es que los que logran una recuperación parcial a menudo
existen dentro de este espectro medio de gravedad, complejidad y cronicidad del
problema. Es posible que necesiten modelos de apoyo a la recuperación
diferentes de los que se utilizan en los extremos mínimo y máximo de este
continuo, y sus estilos de resolución de problemas a largo plazo pueden diferir
notablemente de los de estos otros dos grupos. Las necesidades de los que se
encuentran en este espectro medio constituyen una zona potencial de
innovaciones futuras en la reducción de daños, el tratamiento de las adicciones
y los servicios de apoyo a la recuperación.
No hay comentarios:
Publicar un comentario